El procedimiento consiste en un soporte interno que se introduce en
el cuerpo con una laparoscopia, una cirugía mínimamente invasiva.
Actualmente, cuando ocurre una
fractura u otra lesión en alguna extremidad se utiliza una preparación
de yeso para inmovilizarla.

"Creo que todos los que han pasado por la
experiencia de tener que utilizar una aguja de tejer e introducirla
dentro del enyesado para aliviar la picazón, saben que las férulas son
extremadamente desagradables" dice el especialista.
"También, cuando llega el momento de retirarla,
la extremidad tiende a enconarse y los músculos sufren un desgaste
enorme", agrega.
Tania Ávila
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