miércoles, 2 de mayo de 2012

En un pequeño estudio, un chip a control remoto liberó un medicamento para fortalecer los huesos durante un año

Quizás los controles remotos ya no sean solo para los aparatos. En un pequeño estudio de tamaño reducido, se implantaron microchips que liberaban fármacos para fortalecer los huesos con tocar un botón en mujeres que sufrían de osteoporosis grave, un método de administración que podría algún día hacerse común para varias afecciones de salud.
El microchip, que medía aproximadamente unos 4 por 6 centímetros (1.5 por 2.5 pulgadas), mejoró significativamente el cumplimiento de las pacientes con un régimen farmacológico que por lo general requiere que el mismo paciente se aplique dolorosas inyecciones diarias, apuntaron los autores del estudio. El ensayo clínico, llevado a cabo con siete pacientes de osteoporosis en Dinamarca, fue la primera prueba de un microchip con control remoto con este fin.
"Libera a los pacientes de la carga de gestionar su enfermedad a diario", señaló Robert Farra, coautor del estudio y presidente y jefe de operaciones de MicroCHIPS Inc., la compañía de Waltham, Massachusetts, que financió y supervisó el ensayo. "Creo que habrá una clase de medicamentos [para otras afecciones] que será muy adecuada para su uso con el chip... estamos muy complacidos con los resultados".
El estudio aparece en la edición del 16 de febrero de la revista Science Translational Medicine, coincidiendo con su presentación en la reunión anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (American Association for the Advancement of Science) en Vancouver, Canadá.
Junto con investigadores del MIT, la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y otras compañías e instituciones, Farra implementó el microchip justo debajo de la piel cerca de la cintura en las siete mujeres, que tenían entre 65 y 70 años de edad y habían estado utilizando inyecciones preparadas que contenían teriparatida (con nombre de marca Forteo) para la osteoporosis grave, una enfermedad que adelgaza los huesos.
Aunque una membrana fibrosa creció alrededor del dispositivo, algo que se esperaba, el microchip administraba el fármaco tan eficazmente como las inyecciones diarias, según el estudio. Pruebas de sangre llevadas a cabo tras el periodo de 12 meses del estudio indicaron tasas de formación ósea similares que cuando las mujeres se inyectaban ellas mismas el fármaco.
Farra señaló que debido a que las inyecciones diarias pueden ser psicológica y físicamente desafiantes, apenas 25 por ciento de las pacientes que usan teriparatida en realidad completan el régimen típico de 24 meses. Pero con el implante (que administró 20 dosis programadas controladas por los médicos), la tasa de cumplimiento subió a 100 por ciento.
Unos 50,000 estadounidenses toman el fármaco cada año, con un costo de 10,000 a 12,000 dólares, comparable al costo del microchip y de la cirugía menor para implantarlo, señaló. El microchip se puede implantar con anestesia local en un consultorio médico.
"No solo ofrecerá una mejor calidad de vida, sino que veremos mejores resultados debido al aumento en el cumplimiento", aseguró Farra, y añadió que su compañía está desarrollando un modelo que administrará un año de dosis. Comentó que espera que sea aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. y que llegue al mercado en cuatro años.
El Dr. Robert Recker, director del Centro de Investigación sobre la Osteoporosis de la Universidad de Creighton en Omaha, Nebraska, dijo que dudaba que el microchip pudiera mantener el Forteo estable a la temperatura corporal, dado que el fármaco por lo general se refrigera cuando se halla en las inyecciones preparadas.
Sin embargo, Farra apuntó que los investigadores habían modificado el fármaco para hacerlo posible, un esfuerzo que fue más fácil porque cada dosis también estaba sellada en minúsculos compartimentos a prueba de aire y humedad en el microchip.
El contenedor se abre a intervalos programados o a través de una señal inalámbrica, que puede ser enviada desde la computadora o teléfono inteligente del médico, apuntó Farra.
"No veo cómo esto se puede hacer con [un] recipiente, ya sea por encima o por debajo de la superficie de la piel", comentó Recker. "Creo que otros estudios deben corroborar esta afirmación. Deben explicar cómo conservan el fármaco a temperatura corporal".


Tania Ávila

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